domingo, 12 de febrero de 2017

TEKELI-LI, TEKELI-LI: Narración de Arthur Gordon Pym


Empezamos con sabor un tanto agridulce esta serie de reseñas relacionadas con mi propósito de leer durante 2017 romances científicos esenciales. Como no, la disconformidad y debate han sido motivados en mi hogar por la lectura de la única novela que Edgar Allan Poe legó a la literatura, la famosa Narración de Arthur Gordon Pym, y que tantas opiniones dispares ha suscitado a lo largo de los siglos. Actualmente sigue siendo objeto de numerosos vilipendios por parte de la crítica, y para la mayoría de entusiastas de los cuentos del autor se trata de un ejercicio poco memorable. Sin embargo no todos los lectores de Poe comparten esta opinión tan negativa de la obra. Por ejemplo, yo no.
Durante el transcurso de la lectura he sentido que la Narración de Arthur Gordon Pym tiene elementos potenciales y atmósferas que a día de hoy pueden seguir perfectamente maravillando u horrorizando, dependiendo de cuán impresionable sea el lector, y por eso Poe sigue y seguirá siendo un autor clásico de la literatura de terror. Pero por desgracia, y bajo mi criterio, este ejercicio imaginativo sí que se ve eclipsado por la pobreza con la que el autor entrelaza las escenas, el aporte insustancial o innecesario de información, la desigual estructura, la arritmia generalizada del texto y la carencia de un final. No obstante, la combinación de los errores técnicos con la fuerte personalidad que desprende el estilo de Poe no da como resultado una novela decepcionante. Es cierto que está muy lejos de ser perfecta, sin embargo, para mi logra un resultado óptimo si observamos el conjunto desde lejos.
Lo he grabado dentro de las colinas, y mi venganza, sobre el polvo dentro de la roca” Pag. 198
La Narración de Arthur Gordon Pym se inicia con el testimonio de un caballero anónimo, el cual más tarde recibirá como seudónimo el nombre y apellidos de Arthur Gordon Pym. Este hombre tras vivir una inusual experiencia en la terra australis retorna a su hogar en Nantucket con una serie de historias a cada cual más inverosímil. Un grupo de caballeros de Virginia, interesados en su visita por aquellas tierras inexploradas, en especial un tal Mr. Poe, piden amablemente al superviviente que les detalle sus experiencias y las publique en la revista Southern Messenger. Pero ante la falta de ganas del aludido para hacer una crónica Poe prepara una ficción muy cercana a aquello que le sucedió al tal Pym por el Sur.
La verdad es que esta novela es bastante peculiar en su especie, ya que no es un simple diario de viajes en el que el autor difumina gradualmente los límites de la lógica y el raciocino hasta que el lector se halla inmerso en una novela de características muy distintas a la carta de presentación dada. Desde el principio yo creo que en las páginas de la Narración de Arthur Gordon Pym hay semioculto un elemento fantástico, que el lector percibe como poderoso al mismo tiempo que ignominioso, y que de alguna forma dirige el destino del protagonista y la nave en la que Arthur se encuentra en calidad de secuestrado, y más tarde de náufrago. La cosa incluso parece decidir quién es el perdedor de ese juego de los palillos cuando el hambre está consumiendo la cordura de los supervivientes del bergantín. De igual forma traza su horrible designio de quién debe morir aplastado por un derrumbamiento rocoso del continente austral. Es cierto que E. A. Poe tiene a su favor que ahí puede jugar con la dualidad hasta llevar al lector a cuestionarse si realmente subyace algo durante toda la narración o si se trata de casuales conveniencias del guión y lo que estamos haciendo es reinterpretándolo todo. Por mi parte me inclinaré siempre más por la primera opción aunque no descarte la segunda.
Sí, largamente suplicamos, desesperados, que aquellas silenciosas y repugnantes figuras nos ayudaran, que no nos abandonaran para que terminásemos siendo como ellas, que nos recibieran a bordo de su nave. Estábamos enloquecidos de horror y desesperación, enloquecidos por la angustia de tan espantosa decepción”. Pág. 95. [Aquí Poe y yo nos reconciliamos...brevemente].  
Es una novela con una construcción realmente notable en cuanto a las sensaciones sugeridas en algunos momentos de la historia, en concreto me refiero durante la parte más realista de la historia, el naufragio del Grampus. Me fascinó observar cómo el estado emocional y físico de cada superviviente degenera hasta convertirlos a todos en muertos en vida, desesperados por un poco de agua y alimento. En especial lo que más impresión causa es el vivo deseo de satisfacer sus necesidades vitales y que los lleva a cuestionarse si realmente vale la pena realizar ese acto deleznable para sobrevivir...con terribles consecuencias, por cierto. Todo el naufragio del Grampus resulta bajo mi criterio lo más logrado del relato, pues es la única parte en la que yo diría sin reticencias que este autor es todo un maestro en lo suyo. Provoca terror sólo con la verosimilitud con la que narra esta serie de vivencias.

Pero a partir del rescate de las gentes del Jane Guy los fallos comienzan a ser cada vez más evidentes hasta que en las últimas páginas rozan el despropósito. El personaje de Arthur Gordon Pym pierde credibilidad, y al constituir uno de los puntos más positivos de la novela hasta entonces es lógico que afecte drasticamente en las impresiones del lector. No se puede estar tan entusiasmado con ir al Sur habiendo visto perecer a tantos hombres. Además creo recordar que después del rescate no hay ni una mención a los hechos acaecidos en el Grampus, y es ilógico teniendo en cuenta todas las cosas que sucedieron allí y que sobrepasan el limite de la moral y la ética humana.
La credibilidad del personaje principal y otros secundarios no es lo único que me ha sacado de la obra en diversas ocasiones, también la falta de ritmo durante la aproximación a las tierras australes ha sido latente. En este momento de la historia, cuando Poe ofrece información cartográfica sobre los últimos descubrimientos respecto a este desconocido continente en el siglo XIX, toma unos derroteros que me hicieron cuestionarme más de dos veces si eliminando estas partes la narración seguiría aportando lo mismo ya que ni siquiera era interesante como cultura general. Hay una obra ligeramente inspirada en la novela de Poe que peca de volver a explicar lo ya explicado, de recrearse en lo inimaginable para aprovechar cada segundo de tensión, pero al menos no falla en este sentido. Poe ofrece información sin ningún objetivo en la trama, y eso para mi es uno de los fallos más gordos que una persona de letras puede cometer.
Asimismo, ese chubasco de información parece extinguirse cuando navegamos por las cálidas aguas de la Antártida. Comienza a haber una falta de información enorme sobre absolutamente todo, y deja varias incógnitas sin responder que se refuerzan el efecto de encontrarnos ante una narración vaga y soporífera. Me molestó bastante que Poe dejara morir su narración, realmente había potencial suficiente para escribir una novela decente añadiendo cien páginas más. Si bien es cierto que nunca hubieran convertido a Narración de Arthur Gordon Pym en la obra en canónica del autor, al menos pertenecería al grupo de narrativa más recomendada de Edgar Allan Poe. 
Largo tiempo nos entregamos a la más intensa desesperación, que nunca podrán imaginar aquellos que no se hayan visto en una situación semejante. Estoy seguro de que ningún accidente de los que pueden ocurrir en el curso de la vida humana se presta a provocar una angustia mental y física tan horrorosa como el entierro en vida que acababa de agobiarnos. La oscuridad, las tinieblas que envuelven a la víctima, la espantosa opresión de los pulmones, los sofocantes vapores que exhala la tierra húmeda, unidos a la atroz convicción de que se está más allá de toda esperanza, y que se comparte la suerte reservada a los muertos, sumen el corazón de la víctima en un horror, en un espanto inenarrable e intolerable, que no puede concebirse” Pág 168 [Este fragmento es digno de ser colgado en la pared].
Respecto a la documentación y lo que convierte realmente a la novela en un precedente del romance científico tampoco ha supuesto una grata (y gran) sorpresa. Como he dicho anteriormente, los últimos escollos son insalvables incluso mostrando rigurosa y específica información naval y cartográfica. Mary Shelley, otra precursora del romance científico, en 1816 ya había situado a su creación más allá del Cócito del continente austral, mientras que Poe en 1838 juega con la idea de que allí vive una raza de gente negra, muy salvaje por cierto, y que hace un calor mediterráneo. Me parece un grave retroceso imaginativo el creer que allí abajo hay un clima tan benigno, y no me hizo ninguna gracia que intentara presentarlo como algo que podría darse en la Antártida. 
Luis Scafati
Por el contrario la breve escena en la que se abren paso a través de pequeños icebergs y grandes masas de hielo si que la disfruté bastante. Rompiendo una lanza por Poe matizo que el final es pasable si no reflexionas en profundidad sobre qué leches está sucediendo, y me refiero a cuando Pym y compañía huyen de los negratas en una canoa fabricada por otros negratas más inteligentes que los negratas tontos mataron, porque sí, Edgar Allan Poe no disimula sus creencias racistas en ningún momento. No juzgo nada de lo que ha escrito Poe en base a sus creencias xenófobas porque estamos en 1837, pero es un dato que considero que debe señalarse de igual manera que se hace con otros autores clásicos hasta el límite de lo pueril.
El cocinero negro, que era un monstruo demoníaco en todo sentido, y que ejercía entre los tripulantes una influencia quizá superior a la del mismo piloto, se negó a escuchar ninguna proposición de este género, y varias veces se levantó para continuar su tarea en el portalón”. Pág. 50.
Sus brazos y piernas estaban arqueados de la manera más extraña, dando la impresión de carecer de toda flexibilidad. La cabeza era igualmente deforme, de enorme tamaño, y tenía en la coronilla las mismas muescas o marcas que suelen tener los negros; era completamente calvo”. Pág. 50.
...Dirk Peters, Seymour, el cocinero negro; Jones, Greely, Hartman Rogers” Pág. 68.
No puedo finalizar esta reseña sin mentar dos obras consideradas en la historia de la literatura continuaciones de Narración de Arthur Gordon Pym, y son La esfinge de los hielos de Jules Verne y En las montañas de la locura de H. P. Lovecraft. De la primera poco se más allá de que el carácter de la novela es aventurero, muy en la línea de Verne, y que se aleja bastante de lo preconcebido Poe; seguramente salga un globo aerostático por allí. En cuanto a la segunda, sé que es una novela corta de un escritor norteamericano que no conozco de nada y que tiene mala pinta así en general, por lo que poco puedo deciros... [risas]. La verdad es que pese a que la novela corta En las montañas de la locura esté considerada como una especie de secuela o continuación no parte de la misma base que la historia escrita por Poe. Lovecraft le dedica a a su autor favorito una historia con algunas referencias aquí y allá por ser este su mayor fuente de inspiración durante su niñez y parte de su adolescencia, pero nada más. Repito, nada más.
Concluyendo, Narración de Arthur Gordon Pym es una novela que a pesar de mostrar una serie de ideas que resultan atractivas en un principio se ve dominada injustamente por un ritmo desigual y lagunas en la narración importantes. Pero vamos, que la leáis porque es impresionante.
Nos vemos💜.
portada: shipwreck of the minotaur, turner

2 comentarios:

  1. Mmmmm me estaba pareciendo interesante la historia hasta que he leído la última parte donde dices que Poe no se corta un pelo en ser racista...entiendo la época (y realmente tendría que leerlo, para ver qué impresión me da) peeero es algo que me tira hacia atrás....
    De Poe no he leído nada, tenía en pendientes "Los crímenes de la calle Morgue", "El gato negro" y "Cuentos Macabros" que es como lo que más me llama y tal, peeero es un autor que no tengo en prioritarios; no sé por qué, siempre acabo dándole largas y no es por falta de curiosidad eh? pero meeeh.
    De todas maneras ahí sigue en lista, algún año creo que caerá, no sé si con este libro para empezar o lo relegue a un puesto más secundario hasta que conozca el punto Poe ...te mantendré informada querida! como siempre, Tú, impecable! ^^
    un besoteeee

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    1. Siéndote sincera a mi el racismo de esta novela me molestó. En general suelo poner los ojos en blanco cuando leo algo de este calibre en un clásico, pero es que yo no sabía que este señor era racista porque nadie se había molestado en recalcarlo jamás como sucede con otros escritores, que parece que lo único que legaron a la literatura fue su racismo y que por eso se puede poner en tela de juicio su calidad literaria, pero en fin...el doble rasero siempre está presente, nada nuevo bajo el sol. Y que tampoco se nos olvide que en la época de Poe ya había abolicionistas, en Nueva Inglaterra nos llevan siglos de ventaja.

      Poe despierta mi instinto hater, pero es lo que hay xDDD. Siempre voy a pensar que su fama es, cuanto menos, inmerecida. Reconozco su estela en los géneros que me gustan, pero no creo que escritores posteriores le deban tanto como nos hacen creer sus estudiosos. Yo te recomiendo empezar por los cuentos del amigo, y si no te van (como fue mi caso) entonces lee esta novela.

      Un besito bonica mía <3

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