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sábado, 10 de diciembre de 2016

El Viy, Gógol y la brujeria

Siempre me ha llamado la atención la brujería, pero no considero que me guste como tal. Es cierto que hay temas dentro de la brujería que me interesan mucho, como la historia de la brujería precristiana del noreste de Estados Unidos y del territorio que hoy por hoy llamamos "Rusia", pero no práctico esas creencias e imagino que no tendré alguna especie de crisis religiosa-mística que me lleve a creer en ellas porque considero que ambas sólo me interesan solo a nivel cultural y, en menor medida, literario. La brujería como un todo en uno no es un tema que pueda abordar cómodamente y del que hablar larga y tendidamente. En terrenos esotéricos existen otras cosas que suscitan mayor interés para mí, lejanas a las esferas de comprensión humana. Por eso no siento la brujería muy cercana a mi, ya que pensar en asuntos de índole tan mundana provoca en mi deseos irrefrenables de escapar, mientras que si reflexiono sobre mecanismos que jamás podré comprender por mi condición humana experimento una extraña paz que no espero que nadie comprenda.

sábado, 25 de junio de 2016

Los rusos llegan a estos lares


 Llevo casi un par de meses obsesionada con ese gran país del norte de Europa, pero hasta ese momento solo tenía la certeza de tres cosas: que en Rusia hace un frío que helaría los huevos al mismísimo Big Foot, los rusos mucho beben tan seguido vodka que siempre van borrachos y, por último, que los rusos fueron comunistas pero de la tienda de todo a 100 pesetas, o como se dice ahora, “los chinos”. Perdonadme, vengo de otra época y planeta. En fin, que yo pensaba todas estas gilipolleces de los rusos y cuanto indagué un poco me di con un canto en los dientes al comprender lo alineada que estaba por un pensamiento casi  “pro-Trump”. Afortunadamente, Svetlana Alexievich hizo su aparición pertinente con La guerra no tiene rostro de mujer, liquidando muchos de los mitos que con tanta fuerza habían acabado echando raíces; esta es la versión corta de cómo Omaira Galeano descubrió la literatura rusa.